Los lectores escriben sobre las barreras a las que se enfrentan las personas con discapacidad, la ignorancia de la sociedad, el miedo de los niños y la espera para recibir la pensión no contributiva
Tengo una discapacidad que, a pesar de ser poco visible, hace que me resulte difícil subir escaleras y estar mucho rato de pie. El pasado fin de semana visité la Tate Modern Gallery de Londres y sentí una emoción muy profunda cuando vi en el ascensor un cartel que decía que se diera prioridad a las personas con discapacidad e indicaba también que no todas las discapacidades son visibles. Quiero expresar mi más sincero agradecimiento por ese reconocimiento, ya que gracias a él he encontrado el coraje para pedir lo que necesito al volver a mi país. Siempre me ha dado mucha vergüenza pedir ayuda, pero ahora entiendo que es un derecho que muchas personas y entidades ofrecen para conceder mayor comodidad a aquellos que tenemos más dificultades. Aceptar las ayudas, sin juicios, es también una gran parte de aceptar la propia enfermedad.
Fuente: Cartas a la directora: Discapacidad y museos accesibles | Opinión | EL PAÍS (elpais.com)