Huyó de Senegal siendo menor y llegó a Canarias hace 17 años en una patera
En Piélagos
Su periplo comenzó en Tenerife y continuó en un pequeño municipio de Mallorca, Alaró, donde pasó cuatro años en un centro de acogida. «Cuando llegamos costó que los vecinos nos aceptaran pero con el tiempo nos convertimos en parte del pueblo. Nos cogieron mucho cariño y hasta hoy seguimos en contacto”, cuenta.
A los 18 años se trasladó a Cantabria, donde ha construido su vida adulta. Asegura que la comunidad le ha dado “todo” y que su integración ha sido plena. “Aquí en Cantabria no tengo ninguna queja. Me han apoyado siempre. Sin esa ayuda habría sido imposible”, afirma.
Hoy vive en Piélagos y trabaja en la empresa de mecanizado Gomur. «Me han tratado muy bien desde el primer día. Me han cuidado, me han enseñado todo. Les estoy muy agradecido”.
Por todo ello, pide que los jóvenes migrantes que llegan ahora reciban el mismo respaldo que él tuvo. “Somos ejemplo de que se puede. Si no les echamos una mano, será imposible para ellos”, concluye.